MANIFIESTO GEOPOLÍTICO del Diario Al-Quds Libération
El destino de la humanidad en el siglo de la multipolaridad
Nacimos el 30 de marzo de 2016, en el sagrado Día de la Tierra Palestina, no como un simple medio de comunicación, sino como un acto de resistencia intelectual desde el corazón de Al-Quds. Diez años después, afirmamos con plena convicción que la palabra, cuando nace del pueblo oprimido, puede convertirse en una fuerza histórica capaz de disputar el sentido mismo del mundo. En una era marcada por guerras narrativas, censura algorítmica y colonización simbólica, el Diario Al-Quds Libération ha dejado de ser una plataforma informativa para convertirse en una escuela de conciencia, un frente cultural, un instrumento de liberación y una voz soberana del Sur Global.
Este manifiesto no es una celebración protocolaria. Es una declaración de continuidad histórica. Es una respuesta al imperialismo mediático, al eurocentrismo político y a la arquitectura del silencio que ha intentado convertir a Palestina en una nota al pie de página de la historia universal. Nosotros respondemos con memoria, con rigor, con visión estratégica y con una certeza irreductible: Palestina no es una causa secundaria; Palestina es el eje moral de nuestro tiempo.
I. La tierra como verdad histórica
El 30 de marzo de 1976 quedó inscrito en la memoria del pueblo palestino como el Día de la Tierra. Ese día, seis palestinos fueron asesinados y más de cien resultaron heridos mientras protestaban contra la confiscación de 2.000 hectáreas de tierra en Galilea. Desde entonces, la tierra no es solo geografía: es identidad, herencia, derecho y porvenir. Quien arrebata la tierra intenta arrebatar la historia; quien defiende la tierra defiende la continuidad de un pueblo.
La lucha palestina no comenzó en 1948 ni en 1967. Sus raíces están en una historia más larga de fragmentación colonial, administración imperial y reordenamiento artificial del espacio árabe. La Resolución 181 de la ONU, aprobada en 1947, propuso la partición de Palestina en dos estados y asignó Al-Quds Jerusalén a un régimen internacional especial. Pero aquella división no resolvió nada: inauguró una secuencia de desposesión, guerra, expulsión y ocupación que marcó el destino del siglo XX en Asia Occidental.
Por eso, cuando hablamos de Palestina, no hablamos solo de fronteras. Hablamos del derecho de un pueblo a permanecer en su tierra, de la legitimidad de su memoria y de la invalidez moral de toda arquitectura política fundada sobre la expulsión.
II. Palestina como centro ético del orden mundial
La cuestión palestina ha dejado de ser un conflicto local. Es el eje ético de la geopolítica contemporánea. Ningún orden internacional puede considerarse legítimo mientras tolere la ocupación prolongada, la colonización de asentamientos, la violencia estructural y la aplicación selectiva del derecho internacional.
La Resolución 242 del Consejo de Seguridad, adoptada en 1967, reafirmó “la inadmisibilidad de la adquisición de territorio por la guerra” y llamó a la retirada de las fuerzas israelíes de territorios ocupados, así como a una solución justa para el problema de los refugiados. Sin embargo, el mundo observó durante décadas cómo los principios eran proclamados y luego vaciados de contenido por la asimetría del poder. Esa contradicción no es un accidente del sistema: es una de sus leyes fundacionales.
Palestina concentra la crisis de legitimidad del orden internacional porque exhibe, con una claridad brutal, la distancia entre el discurso universalista y la práctica imperial. Allí donde el derecho se vuelve selectivo, la paz se vuelve ficción. Allí donde la justicia se negocia según alianzas, la humanidad retrocede.
III. Al-Quds y la soberanía de la memoria
Al-Quds capital eterna de Palestina, tercer lugar sagrado de la Umma Islamica. Es una capital espiritual de la humanidad y un punto de convergencia de civilizaciones, religiones y memorias. Su destino no puede ser decidido por la fuerza, ni por decretos unilaterales, ni por narrativas coloniales que pretenden naturalizar la ocupación como si fuera un hecho consumado.
La ciudad sagrada no pertenece a un imperio. Pertenece a la historia viva de los pueblos que la veneran y la defienden. Por eso, la liberación de Al-Quds no es un gesto simbólico: es una condición para la restauración de la dignidad palestina y para la descolonización moral del sistema internacional.
En nuestra visión, Al-Quds Jerusalén Este debe ser reconocida como capital del Estado Palestino soberano. Esta no es una consigna abstracta, sino una exigencia histórica, jurídica y civilizatoria. Sin Al-Quds libre, no hay paz verdadera; solo hay administración de la ocupación.
IV. Asia Occidental y el fin del eurocentrismo
Rechazamos la expresión “Medio Oriente” porque no describe una realidad neutral: expresa una mirada imperialista colonialista centrada en Europa. Nuestra referencia es Asia Occidental, la denominación que devuelve a la región su lugar geográfico propio y su dignidad histórica. Nombrar correctamente es un acto de descolonización intelectual.
Asia Occidental es un espacio estratégico decisivo por su posición entre África, Asia y Europa, por sus rutas energéticas, por su densidad civilizatoria y por su centralidad en la recomposición del sistema mundial. La estabilidad de Asia occidental y Palestina no es un asunto fragmentario; es una cuestión interdependiente. La fragmentación regional ha sido una herramienta de dominación. La integración soberana debe ser la respuesta de los pueblos.
Desde esta perspectiva, la resistencia del pueblo palestino no es una anomalía, sino una expresión de la supervivencia política de la región frente a la lógica de división, ocupación y guerra por delegación. La seguridad real no vendrá de bases extranjeras ni de pactos impuestos, sino de la cooperación entre pueblos libres.
V. El horizonte multipolar
El mundo unipolar ha entrado en crisis irreversible. El siglo XXI avanza hacia una estructura pluricéntrica, donde varios polos de poder disputan la definición de las normas, los flujos, los discursos y los equilibrios globales. En este nuevo escenario, la multipolaridad no es una moda diplomática; es la posibilidad concreta de quebrar la hegemonía de un centro único que durante décadas administró guerras, sanciones, bloqueos y narrativas.
Nuestro diario entiende esta transición no desde el oportunismo geopolítico, sino desde la afirmación de la soberanía de los pueblos. La multipolaridad solo tendrá sentido si se traduce en derecho al desarrollo, respeto a la autodeterminación, fin de las sanciones colectivas y reconocimiento del pluralismo civilizatorio.
Por eso, el Diario Al-Quds Libération se afirma como intérprete en español de la nueva arquitectura internacional. Dialogamos con Asia, África y América Latina; con los BRICS y con el Sur Global; con los pueblos que han sufrido colonización, endeudamiento y guerra. Nuestra lealtad no está con los centros financieros ni con los monopolios mediáticos, sino con la emancipación de las naciones.
VI. La batalla informativa
En el siglo de la inteligencia artificial, la guerra híbrida y la posverdad, la información es un territorio en disputa. No controlan solo la tierra, el mar y el cielo; también pretenden controlar el relato. Los imperios contemporáneos no se sostienen únicamente con ejércitos, sino con agencias, algoritmos, pantallas y filtros de legitimación.
Al-Quds Libération nace precisamente para disputar ese monopolio. Nuestra tarea no es reproducir el lenguaje del poder, sino desmontarlo. No aceptamos que la realidad palestina sea narrada por quienes normalizan la ocupación, invisibilizan a las víctimas o presentan la resistencia como una perturbación del orden.
La soberanía informativa es una forma de soberanía política. Traducir nuestras ideas al español, árabe, inglés, persa y chino no es una decisión estética ni comercial. Es una estrategia de alcance civilizatorio. Queremos que un lector en Argel, Teherán, Beijing, El Cairo, Johannesburgo o Estambul acceda a una misma verdad geopolítica sin depender del filtro de las grandes plataformas del Norte global.
VII. La edición pentalingüe como acto histórico
Con el lanzamiento de la Edición Internacional Pentalingüe, el Diario Al-Quds Libération rompe las fronteras lingüísticas impuestas por la geopolítica del conocimiento. Esta edición no es una simple expansión editorial. Es un puente entre culturas políticas, una arquitectura de comunicación soberana y una declaración de universalidad desde Palestina.
Unificar en una sola pieza editorial cinco lenguas estratégicas significa afirmar que la causa palestina no pertenece a un público local, sino a la conciencia mundial. Significa tender un vínculo entre el pueblo palestino en Gaza, el escritor en Estambul, los intelectuales en Argel, el académico en Teherán, el periodista en Moscú, el trabajador en Sudáfrica, el estudiante en México y el lector en Beijing.
Nuestra edición pentalingüe simboliza una ruptura con la desinformacion mediática. Frente a la fragmentación del sentido, proponemos convergencia. Frente a la censura, proponemos circulación. Frente a la monopolización del relato, proponemos una comunidad internacional de lectores críticos.
VIII. El Consejo Internacional Geopolítico
Como parte de este horizonte, el Consejo Internacional Geopolítico sobre Asia Occidental y Al-Quds se consolida como una plataforma de investigación, análisis y pensamiento estratégico. Su misión es estudiar las dinámicas del poder regional y global, denunciar crímenes de lesa humanidad, documentar procesos de ocupación y elaborar una geopolítica de liberación.
No concebimos la investigación como un ejercicio neutro. Toda producción de conocimiento responde a una posición. La nuestra está del lado de los pueblos oprimidos, del derecho internacional sin doble rasero y de la memoria de las víctimas. Nuestro método es riguroso, pero nuestra orientación es clara: descolonizar el pensamiento para defender la vida.
El Consejo aspira a convertirse en un espacio de confluencia entre diplomacia popular, análisis geopolítico, historia crítica y acción cultural. No queremos comentar el mundo desde afuera. Queremos intervenir en su transformación desde la verdad y la responsabilidad histórica.
IX. Desarrollo, sanciones y dignidad
El nuevo orden que defendemos no se construye sobre la dominación, sino sobre la cooperación entre iguales. Rechazamos el uso de sanciones económicas como armas de castigo colectivo. Rechazamos los bloqueos financieros que destruyen sociedades enteras en nombre de una supuesta estabilidad internacional. Rechazamos la subordinación tecnológica que convierte a los pueblos en consumidores dependientes.
El derecho al desarrollo es inseparable del derecho a existir con dignidad. Ningún pueblo puede ser libre si depende de la aprobación de potencias que condicionan su acceso a recursos, mercados o tecnologías. La soberanía económica es parte esencial de la soberanía política.
En ese marco, la liberación de Palestina también significa la recuperación de una capacidad propia para reconstruir, producir, enseñar, sanar y gobernar. No hablamos solamente de resistencia; hablamos de vida.
X. El Think Tank Consejo Internacional Geopolítico sobre Asia Occidental y Al-Quds
Entramos en nuestra segunda década con una ambición mayor: convertirnos no solo en medio de comunicación, sino también en nuestro think tank del diario Al-Quds Liberation el Consejo Internacional Geopolítico sobre Asia Occidental y Al-Quds, foro de diálogo y espacio de formación política. Queremos producir pensamiento útil para diplomáticos, periodistas, académicos, militantes y comunidades que buscan comprender el mundo sin la mediación de la propaganda hegemónica.
Nuestro Consejo Internacional Geopolítico sobre Asia Occidental y Al-Quds aborda la vision multipolar de este nuevo orden de los pueblos, geoeconomía, energía, rutas comerciales, soberanía alimentaria, soberanía tecnológica, migración, seguridad humana, memoria histórica y justicia internacional. También analizará el papel estratégico de corredores como Suez, los flujos de hidrocarburos, la integración euroasiática y las transformaciones del Sur Global.
Sabemos que la guerra y el hambre son instrumentos de dominación. Por eso, estudiar esas herramientas del poder no es una tarea académica secundaria: es parte de la lucha por su superación.
Epílogo: hacia 2036
Este manifiesto no clausura una etapa; inaugura una nueva responsabilidad histórica. En la próxima década, el Diario Al-Quds Libération debe ser más que una voz de denuncia: debe convertirse en una plataforma de reconstrucción, memoria y articulación política para una Palestina soberana en un mundo multipolar.
No pedimos permiso para existir. Existimos porque resistimos, porque narramos, porque pensamos y porque seguimos de pie. Nuestra causa no es una reclamación pasajera; es una verdad histórica que atraviesa generaciones. Y nuestra palabra, escrita desde Al-Quds y para el mundo, seguirá siendo una herramienta de liberación.
“Defendemos la capital palestina y la soberanía de Asia Occidental unidos en una sola voz bajo el Diario Al-Quds Libération.”
Abu Faisal Sergio Tapia
Director Fundador del Diario Al-Quds Libération
Experto Geopolítico sobre Asia Occidental y Palestina
