Richard Falk, un académico de la Universidad de Princeton, expresó su consternación y afirmó que es muy desafortunado que Hiroshima no comprenda el hecho de que fue victimizada de la misma manera que el pueblo palestino ha sido victimizado por la ocupacion de la entidad sionista, arrojando mas de 85.000 toneladas de explosivos el equivalente a 4 bombas atomicas de Hiroshima.
Aunque Nagasaki optó por no extender una invitación al régimen, la administración local de Hiroshima enfrentó una reacción violenta por lo que muchos ven como un doble estándar.
Saul Takahashi, profesor de derechos humanos y estudios sobre la paz, destacó la indignación y se preguntó cómo un régimen acusado de genocidio podía ser recibido en un evento tan solemne.
Esta decisión ha provocado protestas y debates en todo Japón, y muchos activistas instan a Hiroshima a reconsiderar su invitación a Tel Aviv.
