El informe mensual del organismo, divulgado por la agencia palestina WAFA, precisa que mil 108 de esas agresiones fueron ejecutadas directamente por las fuerzas de ocupación, mientras que los colonos realizaron 551 ataques en el mismo período.
Las gobernaciones de Hebrón y Ramala encabezaron la lista de zonas más castigadas, con 319 ataques cada una, seguidas de Nablus (301) y Belén (212).
Shaban detalló que las agresiones incluyeron violencia física, arranque de árboles, quema de cultivos, impedimento del acceso de los agricultores a sus tierras, confiscación de propiedades y demolición de viviendas e instalaciones agrícolas.
En un dato particularmente alarmante, el informe registra el arranque y envenenamiento de 7.222 árboles, entre ellos 3.317 olivos, distribuidos principalmente en Hebrón, Nablus, Qalqilya y Jenin. Asimismo, los colonos realizaron 380 actos de vandalismo y nivelación de terrenos, y 78 actos de robo y confiscación de bienes.
Expansión de asentamientos y confiscación de tierras
El documento denuncia además el intento de establecer 12 nuevos asentamientos durante mayo, repartidos entre Nablus y Salfit. Las autoridades de ocupación confiscaron 283 dunams de tierra —el equivalente a más de 28 hectáreas— mediante órdenes militares bajo pretextos de seguridad, además de órdenes de expropiación que afectaron a terrenos en Jenin, Hebrón, Salfit, Al-Bireh y Qalqilya.
70 demoliciones en un mes
En cuanto a las demoliciones, el informe contabiliza 70 operaciones que afectaron a 155 estructuras, entre viviendas, edificios agrícolas e instalaciones económicas. Las gobernaciones más afectadas fueron Qalqilya, Jerusalén, Hebrón, Belén y Ramala. Además, se emitieron 51 órdenes de demolición contra edificaciones palestinas, principalmente en Belén, Hebrón y Jerusalén.
El informe de mayo supone un incremento con respecto a abril, cuando la Comisión contabilizó 1.637 ataques, lo que evidencia una escalada sostenida de la violencia de ocupación contra la población civil palestina en Cisjordania.
