La guerra de agresion ha fracasado contra Teherán y Washington en un pantano


alquds.news│El analista político estadounidense Alexander Langley considera que el curso de la guerra con Irán revela un claro fracaso en el logro de los objetivos políticos de Estados Unidos. Durante unas nueve semanas, la fuerza militar estadounidense no logró cambiar la postura negociadora de Teherán, a pesar de las continuas medidas de presión por parte de Estados Unidos.

Langlois, quien es el editor principal de la revista “Democracy in Exile”, perteneciente a la organización “Democracy Now for the Arab World” (DAWN), señala que la decisión del presidente Donald Trump de cancelar la visita de sus representantes a Islamabad, tras el fracaso de las negociaciones indirectas entre Washington y Teherán, refleja un fracaso político que va de la mano con el fracaso en el terreno militar.

En su análisis, publicado en la revista National Interest, advierte que los riesgos de un regreso a los enfrentamientos militares siguen siendo elevados, dado el aumento de los daños civiles y económicos. Destaca que Washington debe evitar caer nuevamente en un enfrentamiento militar directo con Irán, independientemente de cómo se desarrollen los esfuerzos diplomáticos.
Guerra sin ganancias políticas

Langlais insiste en que las conversaciones que comenzaron el 11 de ese mes, y que duraron unas 21 horas antes de interrumpirse, no fueron suficientes para lograr un verdadero avance en las negociaciones. Esto se debe a la falta de una voluntad política real por parte de las partes involucradas para poner fin al conflicto.

Explica que ambas partes son conscientes del costo que implica la guerra. Estados Unidos enfrenta presiones económicas internas, como el aumento de los precios de la energía y las consecuencias de la inflación. Se trata de un momento político delicado, ya que se acercan las elecciones al Congreso. Por su parte, Irán considera este conflicto como una amenaza para su existencia, y busca poner fin a él bajo condiciones que garanticen sus intereses de seguridad y económicos.

Según este análisis, esta disparidad en las circunstancias limita las opciones de Estados Unidos. Ampliar la guerra mediante operaciones terrestres o intensificar los bombardeos podría exacerbar las acusaciones de cometer violaciones graves de los derechos humanos. Además, ello pondría a las fuerzas estadounidenses en riesgos adicionales, sin garantizar que se logren resultados decisivos.

En un intento por sortear esta situación difícil, la administración de Trump decidió imponer un bloqueo a los puertos iraníes, tras el fracaso de las negociaciones en Islamabad. Langlois calificó esta medida como una “solución de compromiso” entre la escalada de las tensiones y la retirada de las sanciones.

Sin embargo, esta opción, a pesar de su impacto económico, no logra cumplir con sus objetivos estratégicos. No ha sido posible reabrir completamente el estrecho de Ormuz. Tampoco ha impedido que Irán continúe exportando petróleo a través de lo que se conoce como “la flota fantasma”, especialmente hacia China.

El analista advierte que la continuación de esta política podría convertir el conflicto en una guerra abierta contra la sociedad iraní. Esto, a su vez, fortalecería la cohesión del régimen en Teherán y alimentaría la estrategia de “guerra de agotamiento”. Además, existen riesgos legales asociados con las políticas de castigo colectivo.

Según Langlais, Irán no salió debilitado de la guerra. Al contrario, logró fortalecer su influencia, especialmente al reforzar su control sobre el estrecho de Ormuz, uno de los principales corredores mundiales para el transporte de energía y mercancías.
Un enfoque fallido y fracasos repetidos.

Señala que, en realidad, Teherán no necesita cerrar el estrecho. Le basta con amenazar con hacerlo o llevar a cabo ataques limitados para crear una situación de parálisis. Esto pone a Washington y a sus aliados ante un dilema económico y de seguridad muy complicado.

Señala que la apuesta de la administración estadounidense por debilitar a Irán a través de la presión militar y económica parece poco realista, dada la capacidad de Teherán para adaptarse y imponer nuevas condiciones sobre el terreno.

Langlois relaciona este enfoque con el fracaso de las negociaciones. Considera que la dependencia de Washington de la política de “intimidación” y su intento de obligar a sus aliados a seguir su estrategia reflejan una falta de confianza en la eficacia de este enfoque.

Según él, esta política amenaza la posición internacional de los Estados Unidos y los obliga a hacer que otros países asuman la responsabilidad por las crisis que ellos mismos han contribuido a crear.

El analista atribuye las raíces de la crisis a la decisión de Trump en 2018 de retirarse del acuerdo nuclear. Según él, esto llevó a un aumento del programa nuclear iraní y dificultó las posibilidades de llegar a un acuerdo.

Langlois concluye que Estados Unidos corre el riesgo de caer en un “nuevo pantano” en el Medio Oriente, debido a la falta de una estrategia política clara y a la excesiva dependencia de los medios militares, cuya eficacia ya ha sido demostrada como limitada.

Se insiste en que, para evitar este escenario, es necesario revisar radicalmente el enfoque de Estados Unidos y evitar cualquier tipo de escalada. En su lugar, debería adoptarse un enfoque diplomático realista que aborde las causas profundas del conflicto, en lugar de exacerbarlas. │Diario Al-Quds Libération صحيفة القدس ليبراسيون Al-Quds Libération newspaper, El diario geopolítico multipolar de Palestina y Asia Occidental. الصحيفة الجيوسياسية متعددة الأقطاب لفلسطين وغرب آسيا 巴勒斯坦和西亚的多极地缘政治日报 روزنامه ژئوپلیتیک چندقطبی فلسطین و غرب آسیا The multipolar geopolitical daily of Palestine and West Asia. - Global Intellectual Property Registry Nº: 1 607138 370884 All rights reserved ©2016|

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