
Las repercusiones de la nueva ley de medios libanesa han comenzado a notarse en las instituciones mediáticas palestinas, y el sitio web "Rashidieh Camp" se ha visto obligado a trasladar su gestión editorial y técnica fuera del Líbano, en medio de advertencias de los medios de comunicación y de derechos humanos de que otras plataformas palestinas podrían seguir su ejemplo si no cumplen con los nuevos requisitos legales y financieros.
Las preocupaciones se centran principalmente en el artículo 63 de la ley, que estipula que el administrador del sitio web debe ser un profesional de los medios de comunicación libanés que goce de sus derechos civiles y políticos, posea un título universitario con al menos tres años de experiencia, resida efectivamente en el Líbano y esté dedicado a su trabajo, y que no debe ser responsable de más de un sitio web.
Si bien la ley no impide que un palestino sea propietario de un medio de comunicación o participe en su gestión operativa y editorial, sí le impide asumir el cargo de director general y le exige que contrate a un profesional de los medios de comunicación libanés que sea legalmente responsable de lo que publique el sitio.
Quienes trabajan en el sector consideran que esta situación impone cargas financieras y administrativas que superan las capacidades de la mayoría de las plataformas palestinas, y genera inquietudes respecto a la independencia del trabajo editorial, dado que el responsable tiene responsabilidad legal ante la justicia libanesa por el contenido publicado.
El ambiente repelente promueve
Por su parte, Ali Hweidi, director de la Autoridad 302 para la Defensa de los Derechos de los Refugiados, afirmó que uno de los principales factores que contribuyen a las restricciones impuestas a los palestinos en el Líbano es la nueva ley relativa a los sitios web.
Huweidi explicó en una declaración al corresponsal del Palestinian Info Center que la ley no mencionaba al palestino por su nombre, pero estipulaba que la gestión de los sitios web estaría a cargo exclusivamente de los libaneses, y por lo tanto, el palestino que ha estado en este país durante unos 78 años no tiene derecho a desempeñar sus funciones como administrador de un sitio web.
Añadió que el refugiado palestino en el Líbano ya se ve privado de sus derechos económicos y sociales, incluido su derecho al trabajo, a la propiedad, a recibir atención médica y educación, y el derecho a formar instituciones.
Huweidi recalcó que la única vía a través de la cual el refugiado palestino puede hacer oír su voz, ya sea a nivel local, regional o internacional, es la de los medios de comunicación, y que si esta se controla, se limitará su capacidad para transmitir al mundo exterior sus demandas relacionadas con sus derechos humanos y políticos, lo que contribuye a consolidar lo que denominamos el "entorno repulsivo".
Añadió que la presión aumenta constantemente. Recientemente, el refugiado palestino ya no puede formar parte de la Federación Libanesa de Fútbol y ahora se le trata como a un extranjero. También se le ha prohibido conducir vehículos de transporte público, y la semana pasada se emitió una resolución para impedir la entrada de paneles solares al campamento de Ain al-Hilweh.
Huweidi concluyó su discurso diciendo que todas estas acumulaciones fortalecerán el ambiente hostil para el palestino que intenta encontrar cualquier salida del Líbano y un lugar donde vivir con dignidad, señalando que se habla mucho de la necesidad de otorgar al palestino sus derechos humanos, pero en la práctica sobre el terreno vemos que en cada etapa aumenta la presión, mientras que el palestino se manifiesta pacífica y civilmente para exigir sus derechos, y esto es discriminación practicada por la estructura política que gobierna y toma decisiones en el país.
Las cargas financieras y las preocupaciones sobre la independencia editorial
El escritor palestino Ahmed Al-Hajj Ali afirmó que la ley impone cargas financieras adicionales a plataformas que ya sufren de una financiación escasa y recursos limitados, después de que los medios electrónicos se convirtieran en una alternativa menos costosa a las instituciones audiovisuales, y en un medio que permitió a los palestinos crear sus propias plataformas mediáticas.
En un comunicado de prensa, explicó que exigir un gerente libanés totalmente dedicado al trabajo aumentará los gastos operativos de estas plataformas, mientras que la responsabilidad legal que recae sobre el gerente por el contenido publicado puede convertirse en una puerta de entrada para la injerencia en la política editorial, especialmente porque el gerente será la persona que deberá rendir cuentas ante la justicia libanesa por lo que publique el sitio.
Aunque los palestinos no fueron mencionados explícitamente en el artículo 63, Al-Hajj Ali creía que se encontraban entre los grupos más afectados por la ley, recordando la ley de 2001 que prohibía la propiedad, la cual no mencionaba explícitamente a los palestinos, pero el principal grupo afectado, según él, eran los palestinos.
Señaló que los medios de comunicación de otras nacionalidades podrían obtener la financiación necesaria gracias a su conexión con centros regionales o internacionales, a diferencia de las plataformas palestinas locales, que en su mayoría dependen de recursos limitados y esfuerzos voluntarios.
Hajj Ali situó la ley en un contexto más amplio de las restricciones a las que se enfrentan los palestinos en el Líbano, empezando por impedirles ejercer diversas profesiones y negarles los derechos de propiedad, y extendiéndose al trato que reciben los jugadores palestinos como extranjeros en la liga libanesa.
Advirtió que el artículo 63 podría convertirse en el inicio de un camino que termine con mayores restricciones para los periodistas y escritores palestinos, incluidos los autónomos, y que afecte a las opciones de los jóvenes que deseen estudiar comunicación o trabajar en este ámbito.
Hizo hincapié en que los sitios web palestinos han demostrado su presencia e influencia durante las guerras y las crisis mediante su cobertura diaria de los acontecimientos, teniendo en cuenta que la amenaza a su continuidad no se limita a las propias instituciones mediáticas, sino que también afecta a la capacidad de la sociedad palestina para producir su propia narrativa y documentar sus problemas.
“Migración electrónica” fuera del Líbano
Hajj Ali describió el traslado de la gestión del "Campamento de Rashidieh" al extranjero como un indicio del camino que otras plataformas palestinas podrían tomar si no se aborda la cuestión legal, denominando a este fenómeno "migración electrónica".
Señaló que tener la administración y el personal editorial dentro del Líbano facilita la comunicación con los corresponsales y el trabajo de campo, mientras que trasladar la administración al extranjero conlleva desafíos profesionales y técnicos y debilita la conexión directa con los campamentos, considerando que el hecho de que los medios palestinos se vean obligados a dar este paso será algo doloroso.
Hizo un llamamiento a las instituciones mediáticas palestinas para que se solidaricen y trabajen juntas para afrontar las repercusiones del artículo 63 y superar las pequeñas diferencias, con el fin de preservar el futuro de los trabajadores del sector y garantizar que las imágenes, las voces y las palabras palestinas lleguen a todos de forma libre y contundente.
Hajj Ali criticó las aclaraciones emitidas por los organismos oficiales libaneses, considerando que no estaban a la altura de las preocupaciones planteadas, dado que confirmaban que seguirían adelante con la aplicación del artículo, al tiempo que afirmaban que este no iba dirigido contra los palestinos.
El sitio web del campamento de Rashidieh está trasladando su administración, pero sigue comprometido con su misión.
Por su parte, el director ejecutivo del sitio web "Rashidieh Camp", Nimer Hourani, confirmó la continuidad del trabajo a través de una nueva plataforma, tras trasladar su mecanismo editorial y técnico fuera del Líbano debido a la ley, y señaló que los seguidores no notarán ninguna diferencia en el flujo de noticias y contenido.
Explicó que el sitio web, que se lanzó hace 16 años con el objetivo de cubrir las noticias del campamento de Rashidieh, ha evolucionado gradualmente hasta convertirse en una plataforma informativa integral que aborda cuestiones sociales, culturales y políticas, y proporciona material a diversas partes, sin que su ámbito de trabajo se limite al nombre del campamento.
Añadió que los responsables del lugar conservaron su nombre debido a su significado emocional y nacional, dado que el campamento de Rashidieh es geográficamente el más cercano a Palestina, pero las nuevas condiciones legales crearon un problema que impidió la continuación de las obras en su forma anterior.
Hourani cree que la ley prácticamente empuja al cierre de los sitios web palestinos, aunque no lo diga explícitamente, y advierte de las consecuencias legales a las que se enfrentarán estas plataformas en el futuro.
Consideró que la ley llega en una etapa en la que el sistema y el Estado en el Líbano se están reposicionando, en medio de una tendencia, según su evaluación, hacia la imposición de un control más amplio sobre el ámbito de los medios de comunicación.
Señaló que, a lo largo de los años, el sitio web se ha basado en el trabajo de periodistas voluntarios y ha procurado ofrecer contenido basado en la objetividad y la ética nacional, así como preservar la unidad y la cohesión de la sociedad palestina.
Añadió que la plataforma trabaja para rechazar el odio y hacer frente al contenido incendiario dentro de la sociedad palestina, así como a la incitación contra la sociedad libanesa que acoge a los refugiados, al tiempo que busca destacar los aspectos positivos de la relación entre ambas sociedades.
Hourani destacó la contribución de los responsables del sitio en la elaboración del Código de Ética para los Medios de Comunicación Palestinos en el Líbano, así como su participación en la redacción de la Carta de los Medios de Comunicación Libaneses y la aprobación de gran parte de sus cláusulas, haciendo hincapié en que el mensaje del sitio continuará a pesar del cambio en las herramientas de trabajo, y que permanecerá al lado de la comunidad palestina en la diáspora.
Demandas para eximir a los palestinos del requisito de ciudadanía.
Por su parte, Sami Hammoud, director de la organización "Thabet por el Derecho al Retorno", afirmó que el requisito de que el responsable sea libanés restringe la libertad de los medios de comunicación palestinos y se refleja en el funcionamiento de las plataformas locales y en su capacidad para continuar operando.
Explicó a nuestro corresponsal que los sitios web palestinos han servido de vía de escape para los refugiados y como plataforma para expresar su sufrimiento y dar seguimiento a los problemas y acontecimientos dentro de los campamentos. El desarrollo de los medios digitales y las plataformas de comunicación también ha brindado a los palestinos un espacio para expresar su realidad y transmitirla directamente.
Hammoud describió la ley como discriminatoria, en cierta medida, contra el refugiado palestino, y como una serie de decisiones que no le hacen justicia y restringen su capacidad para poseer una plataforma de medios privada.
وطالب باستثناء اللاجئين الفلسطينيين من شرط الجنسية، لكونهم محرومين أصلاً من حقوق وفرص عديدة، مشيراً إلى أن المؤسسات الإعلامية تمثل أيضاً مصدراً للعمل والدخل أمام الشباب الفلسطيني.
وحذّر من أن تطبيق القانون بصيغته الحالية قد يحرم إعلاميين فلسطينيين من فرصهم المهنية، ويدفع المواقع محدودة الإمكانات إلى نقل إداراتها خارج لبنان أو العجز عن استكمال إجراءات الترخيص.
وشدد حمود على إمكانية تنظيم عمل المنصات ووضع ضوابط مهنية وقانونية لها، لكن من دون فرض شروط تتجاوز إمكاناتها أو حصر إدارة المواقع بإعلاميين يحملون الجنسية اللبنانية.
وأوضح أن شريحة من الفلسطينيين تعمل في إدارة المواقع الإلكترونية أو ضمن طواقمها، ولذلك ستنعكس القيود الجديدة على الأوضاع الاقتصادية والاجتماعية داخل المجتمع الفلسطيني، وقد تدفع بعض العاملين إلى فقدان وظائفهم.
بدوره، أشار حمزة البشتاوي، كاتب ومحلل سياسي إلى أن الجسم الإعلامي الفلسطيني بدأ تحركات واسعة، تشمل زيارات مرتقبة لرئيس لجنة الإعلام النيابية إبراهيم الموسوي، بهدف تسليط الضوء على غياب وحدة المرجعية التي تتابع الأوضاع المهنية والمعيشية الصعبة للاجئين في المخيمات.
وانتقد البشتاوي ما وصفه بالغياب الكلي لمنظمة التحرير الفلسطينية عن هذا الحراك المطلبي الهام، معتبراً أن هذا الصمت يفتح الباب أمام مزيد من القوانين المجحفة.
وأوضح أن التهميش لا يقتصر على الإعلام، بل يمتد إلى قطاعات أخرى كالرياضة، حيث يعامل الفلسطيني المولود في لبنان كلاعب أجنبي.
القرار شكّل عبئًا إضافيًا
ويرى الصحافي أحمد ليلى أن القيود التي يفرضها قانون الإعلام اللبناني على إدارة المنصات الإعلامية لا يمكن فصلها عن السياق السياسي والتشريعي العام في لبنان، مشيرًا إلى أن القرار شكّل عبئًا إضافيًا على اللاجئ الفلسطيني، وحرمه من إدارة منصته الإعلامية الخاصة.
وقال ليلى لمراسلنا إن المشرّع اللبناني ينطلق، في جانب من هذه القيود، من هواجس تتعلق بما يمكن وصفه بـ«السيادة القضائية»، إذ يسعى القانون إلى ضمان وجود «مسؤول قانوني» ممثلًا بمدير مسؤول يخضع بصورة مباشرة للقضاء اللبناني، بعيدًا عن التعقيدات التي قد تفرضها وضعية اللاجئ الفلسطيني غير الحامل للجنسية اللبنانية.
وأضاف أن أحد أبرز الاعتبارات التي تقف خلف هذه المقاربة يتمثل في ضبط الفضاء الإعلامي والرقمي، موضحًا أن السلطات اللبنانية تحاول، في ظل ما تعتبره «فوضى إعلامية» ناجمة عن الانتشار الواسع للمنصات الرقمية، إخضاع المواقع والمنصات الإلكترونية لقواعد ترخيص ومسؤولية قانونية أكثر صرامة، بما يضمن إمكانية المساءلة والمحاسبة.
وأشار إلى أن حصر المسؤولية القانونية بشخص يحمل الجنسية اللبنانية يُنظر إليه باعتباره إحدى الوسائل التي تعتمدها السلطات لضبط هذا الفضاء، والحفاظ على ما تصفه بـ«السلم الأهلي».
وأوضح ليلى أن الاعتبار الثاني يرتبط بـحصرية بعض المهن، إذ يمتد مبدأ «حماية اليد العاملة الوطنية» إلى قطاع الإعلام، كما هو الحال في عدد من المهن والقطاعات الأخرى. وقال إن تقييد إدارة المنصات الإعلامية بشرط الجنسية اللبنانية يأتي، وفق هذه الرؤية، ضمن مساعي تنظيم سوق العمل الإعلامي وحصر بعض أدواره بالمواطنين اللبنانيين.
أما الاعتبار الثالث، بحسب ليلى، فيتصل بالهاجس السياسي والتاريخي المرتبط بقضية اللاجئين الفلسطينيين في لبنان، مبينًا أن أي نقاش يتعلق بالحقوق المدنية والمهنية للفلسطينيين يظل محاطًا بحساسية سياسية كبيرة، في ظل التخوف من أن يُفسر توسيع هذه الحقوق باعتباره خطوة باتجاه الاندماج الدائم أو التوطين.
وأضاف أن هذه الحساسية السياسية تجعل الطبقة السياسية اللبنانية أكثر تحفظًا في إدخال استثناءات قانونية تمنح اللاجئين الفلسطينيين مساحة أوسع في بعض القطاعات المهنية، حتى عندما يتعلق الأمر بممارسة حق مهني أو بإدارة منصة إعلامية خاصة.
وفي المقابل، يرى ليلى أن استمرار هذه القيود في ظل التحولات التي طرأت على طبيعة الإعلام الرقمي يثير تساؤلات حول مدى ملاءمتها للواقع الإعلامي الراهن.
وقال إن الإعلام لم يعد مرتبطًا بالضرورة بمكتب أو مؤسسة تقليدية داخل حدود جغرافية محددة، مشيرًا إلى أن المنصات الرقمية أصبحت عابرة للحدود، وأن إدارتها وتشغيلها لم يعودا مرتبطين بالضرورة بالمكان أو بالجنسية، الأمر الذي يستدعي إعادة النظر في بعض القواعد المنظمة لهذا القطاع.
وأضاف أن الإصرار على هذه القيود قد يحول القانون من أداة لتنظيم العمل الإعلامي وضمان المسؤولية القانونية إلى عائق أمام الكفاءات الفلسطينية المقيمة في لبنان، ويحد من قدرتها على إدارة منصاتها الإعلامية الخاصة وممارسة دورها المهني بصورة مستقلة.
Laila hizo hincapié en que la cuestión no solo está relacionada con las condiciones de la licencia o la identidad del responsable, sino que, de forma más amplia, atañe a los límites de los derechos profesionales de los refugiados palestinos en el Líbano y a la medida en que la legislación sobre medios de comunicación puede adaptarse a la naturaleza de los medios digitales modernos.
Concluyó diciendo que el reto reside en encontrar un equilibrio entre las exigencias de la regulación y la responsabilidad jurídica, por un lado, y el derecho del periodista a ejercer su profesión y gestionar su plataforma mediática, por otro, de manera que se garantice que las restricciones legales no se conviertan en un medio para excluir a los talentos palestinos o limitar su presencia en el panorama mediático.
Con la aparición de las primeras plataformas palestinas fuera del Líbano, las advertencias sobre las repercusiones del artículo 63 ya no son meras preocupaciones teóricas; los medios de comunicación palestinos se enfrentan ahora a una prueba en cuanto a su capacidad para asumir el nuevo coste, mantener su independencia editorial y las oportunidades de sus trabajadores, y continuar su papel documentando la vida en los campamentos y transmitiendo la voz de los refugiados palestinos.
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