Durante una ceremonia en conmemoración de los fallecidos en la ONU el año pasado, Guterres declaró que las víctimas procedían de 32 países, entre ellas 97 miembros del personal civil y 39 cascos azules.
Señaló que 80 de los "asesinados" (mártires) trabajaban para la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina (UNRWA) en la Franja de Gaza.
Guterres reveló que el número de miembros del personal de la ONU "asesinados" (mártires) en Gaza superaba el número de bajas que la organización había sufrido en cualquier otro conflicto o desastre de su historia.
Añadió que algunos empleados fueron asesinados junto con sus familiares en sus hogares o lugares de refugio, mientras que otros fueron asesinados mientras desempeñaban sus funciones en las oficinas, refugios y comunidades a las que servían.
Guterres recalcó que atacar al personal de la ONU, a las fuerzas de paz y a los trabajadores humanitarios constituye una violación del derecho internacional.
Tras dos años de guerra de exterminio israelí, se anunció un acuerdo de alto el fuego en Gaza que, además de las víctimas, dejó tras de sí una destrucción masiva que afectó al 90% de la infraestructura civil en la Franja de Gaza.
