Año:9 Nº:1468
5 Rabi'al-Awwal 1447h 28/08/25
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UE, de amnesia selectiva a cárcel por dudar y medalla por bombardear



Alberto García Watson.-
En la noble y democrática Europa del siglo XXI, esa tierra de derechos y libertades a la carta hay cosas que se pueden hacer y cosas que no.

Por ejemplo, puedes vender armas a países que bombardean hospitales.Puedes aplaudir a neonazis si llevan bandera ucraniana.
Pero ni se te ocurra preguntarte si todo lo que te contaron de 1945 es literal, palabra por palabra. Porque ahí sí, a la cárcel, negacionista peligroso.

La historia no es para estudiarla, es para recitarla como catecismo.

Cuando “Nunca Más” significa “Hasta la próxima guerra”

En Europa se celebra el Día del Holocausto con lágrimas, discursos y estudiantes aburridos delante de exposiciones. Pero cuando se trata de condenar un genocidio en tiempo real (como el de Gaza), lo más que conseguimos es un comunicado ambiguo de la Unión Europea diciendo que “hay que evitar la escalada”, justo después de que un misil israelí haya convertido una guardería en polvo.

Sí, porque ahí no es genocidio, es “conflicto”. O mejor aún, “operación de autodefensa prolongada con colateralidades civilmente sensibles”. Un término técnico, aprobado por los que llevan corbata y cero principios.

Los nazis que sí encandilan

Ahora bien, si hablamos de neonazis ucranianos, eso es otra historia. Esos son los buenos. Porque llevan armas occidentales y defienden la democracia (según la OTAN). Que tengan escudos con símbolos inspirados en las SS es solo folklore militar. Tradición es tradición.

Y si uno de ellos es invitado al Parlamento israelí y recibe una ovación en pie… ¡pues más historia viva! Nada dice “memoria del Holocausto” como aplaudir a un descendiente ideológico de los que lo perpetraron. Europa aplaude. Israel aplaude. Los diplomáticos miran al techo y aprueban con un gesto elegante.

Memoria sagrada vs memoria prescindible

En Europa hay dos tipos de memoria:

  • Memoria sagrada (protegida por ley): Lo que pasó en la Segunda Guerra Mundial, cuyas cifras y eventos se mimetizaron cuidadosamente para estructurar una narrativa que consolidara el proyecto colonial/sionista en Palestina, contado por los ganadores, sin margen de duda.
  • Memoria prescindible (tirada a la papelera): Los genocidios y crímenes de guerra contemporáneos, como los de Palestina, Yemen, Sudán, Líbano o Siria: holocaustos que, a diferencia del anterior, cuenta con documentación gráfica, cifras verificadas por organismos internacionales y reportes incuestionables, pero que se pretende cuestionar, minimizar o desestimar para no afear los criterios ni la imagen moral de Occidente.

Historia incómoda: cooperación pragmática

Ah, y no olvidemos aquellos años 30, donde el sionismo y la Alemania nazi encontraron un terreno común que les beneficiaba a ambos. Tratados bilaterales como el de Haavara en 1933, visitas conjuntas de cordialidad, intercambios de capital y logros compartidos en las colonias judías en Palestina… todo bajo una fachada de cooperación pragmática y “hermandad casi íntima”. Lo que hoy se silencia o se reduce a curiosidad histórica, fue en su momento una maquinaria de intereses estratégicos, económicos y políticos. Y nadie dice nada, claro, porque conviene mantener la narrativa de victimización absoluta de un solo lado.

Europa: guardiana de la moral… selectiva

Hoy, Europa finge indignación mientras firma contratos de armas, gas y vigilancia con Estados genocidas. El Holocausto es intocable, los crímenes de hoy, opinables, los nazis ucranianos, adorables; y cualquier alianza incómoda del pasado… mejor dejarla archivada, como los drones que llueven sobre Gaza.

La historia se reescribe cada día, se aplaude a neonazis reciclados, se silencian genocidios contemporáneos y se olvidan conveniencias históricas que demuestran que el relato no es moral, sino funcional.

Europa se corona campeona mundial de la memoria selectiva, cárcel para los que cuestionan lo pasado, medallas para los que perpetúan lo presente. Puedes llorar frente a un museo, pronunciar discursos solemnes y guardar un minuto de silencio… luego vuelves a tu despacho, firmas un contrato con un fondo que se enriquece mientras los drones llueven sobre Gaza, sonríes para la foto y aplaudes al neonazi invitado.

Porque al final, qué importa la coherencia histórica o ética, si tienes poder, dinero y la excusa perfecta de la historia: un genocidio de ayer para recordar, un genocidio de hoy para silenciar, y alianzas incómodas del pasado para maquillar. Europa nos enseña todos los días que la memoria es un lujo selectivo, reservado para quienes dictan el relato… y que la hipocresía, esa sí, es universal.

Biografia: Alberto García Watson es un comunicador y analista internacional reconocido por su compromiso con la causa palestina. En 2011, participó en la Segunda Flotilla de la Libertad a Gaza y posteriormente sirvió como escudo humano en la Franja de Gaza, colaborando con el Movimiento de Solidaridad Internacional (MSI) para proteger a agricultores y pescadores afectados por los ataques israelíes en el territorio asediado.

Desde 2013, García Watson ha sido analista habitual de PressTV y su homólogo en español, HispanTV. De 2014 a 2015, trabajó como corresponsal de HispanTV en el Líbano.

Durante la última década, García Watson ha sido ponente en numerosas conferencias sobre los problemas de Palestina, Líbano y Siria. También es un reconocido experto en el conflicto de Ucrania y colabora frecuentemente como comentarista en medios rusos.

Alberto García Watson es también columnista de medios digitales tanto españoles como internacionales, expresando constantemente una postura inequívocamente antiimperialista y antisionista.



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